La guerra en Ucrania: La máquina de cooptación de Biden avanza a toda velocidad

EDITORIAL de The Organizer (No. 55, Nueva Serie) – 16 de marzo de 2022

El 11 de marzo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, impulsó en el Congreso una ampliación del presupuesto de “ayuda a Ucrania” de 13.600 millones de dólares, con el apoyo abrumador de demócratas y republicanos. Casi la mitad de estos fondos se destinarán al ejército estadounidense para permitir el rápido despliegue de más tropas en la región.

Ya había más de 70.000 soldados estadounidenses en Europa. Biden ha enviado otros 6.000 soldados estadounidenses a Polonia y Lituania, mientras que otros 7.000 han sido enviados a Alemania para reforzar a los aproximadamente 35.250 militares estadounidenses en servicio activo ya estacionados allí. Pero para Biden esto no es suficiente; ha puesto a miles de tropas estadounidenses más en alerta máxima.

Unirse al consenso que apoya a Biden

Los altos dirigentes de la federación sindical AFL-CIO no estás dispuesta a oponerse a la ampliación del presupuesto de guerra. El 9 de marzo, la dirección de la AFL-CIO, que históricamente se ha subordinado al Partido Demócrata, emitió una declaración en la que “apoya las justificadas sanciones impuestas a Rusia”. Afirmó que “está dispuesta a ayudar a la administración Biden en sus esfuerzos” y “apoyar una política que devuelva la seguridad, la paz y la democracia a la región”.

A la “izquierda” del Partido Demócrata, los Socialistas Demócratas de América (DSA) emitieron una declaración el 26 de febrero, dos días después de la invasión rusa de Ucrania, apoyando “una resolución diplomática” y condenando la escalada bélica “como un acto ilegal según la Carta de las Naciones Unidas”.

La declaración de la DSA pide “la retirada de Estados Unidos de la OTAN” -lo que le ha valido la ira de los medios de comunicación conservadores- pero no hace la más mínima crítica a la administración Biden, cuyo nombre ni siquiera se menciona. Es una declaración que se atiene fundamentalmente al marco de la Carta de la ONU y de la diplomacia -un marco imperialista que ha dado cobertura a las guerras de EE.UU./OTAN contra los pueblos de Afganistán, Irak, Libia, Serbia-Montenegro, y más allá.

En cuanto al senador Bernie Sanders, técnicamente un “independiente” pero en realidad un demócrata (es miembro de la fracción del Partido Demócrata en el Congreso y se presenta a las primarias del Partido Demócrata), el 9 de marzo dio un giro y pidió a “Estados Unidos y nuestros aliados que impongan sanciones serias” a Rusia. Tres semanas antes había advertido contra la imposición de sanciones a Rusia en caso de que se desatara la guerra, declarando:

“Las sanciones contra Rusia que se impondrían como consecuencia de sus acciones, y la amenaza de respuesta de Rusia a esas sanciones, podrían dar lugar a un trastorno económico masivo, con repercusiones en la energía, la banca, los alimentos y las necesidades cotidianas de la gente corriente en todo el mundo. Es probable que los rusos no sean los únicos que sufran las sanciones. Se sentirán en Europa. Se sentirían aquí, en Estados Unidos, y en todo el mundo”.

Qué pronto se olvida Sanders de la devastación mundial que va a resultar -de hecho, ya está resultando- de las sanciones. Además, no es sorprendente que en su discurso del 9 de marzo Sanders guarde un silencio total sobre Biden y el Partido Demócrata.

¡Financiar el empleo y las necesidades humanas, no la guerra!

La máquina de cooptación de la “unidad nacional con Biden” ya significa asignar miles de millones de dólares más a las guerras imperialistas en un país donde hay 3,7 millones de niños que viven por debajo del umbral de la pobreza y 106 millones de personas que viven en la inseguridad económica (fuente: USC Program for Environmental and Regional Equity). A los trabajadores se nos dice que nos apretemos el cinturón “para asestar un golpe a Putin” por medio de las sanciones mientras los precios de la gasolina y los productos básicos se disparan. Se nos ha dicho que no hay dinero para salarios y empleos, y que los trabajadores deben unirse al consenso que respalda a Biden.

En contraste con esta fiesta de “unidad nacional” con la clase dominante y los partidos a su servicio, los trabajadores estadounidenses están planteando sus propias demandas para mejorar los salarios y las condiciones de trabajo, y están saliendo a la huelga para ganar sus demandas – como miles de maestros en Minneapolis están haciendo en este momento.

A diferencia de los demócratas y republicanos que ovacionaron a Biden durante su discurso sobre el Estado de la Unión cuando pidió “asegurar nuestras fronteras” y “financiar, NO desfinanciar a la policía”, los activistas laborales y comunitarios están en las calles exigiendo la ciudadanía para todos los inmigrantes y oponiéndose a la violencia policial.

También hay voces dentro del movimiento obrero que se pronuncian en contra de alinearse detrás de Biden. Tal es el caso de los antiguos convocantes de la coalición Sindicatos contra la Guerra (USLAW), cuando afirman: “Condenamos las provocaciones y los preparativos de guerra de Estados Unidos. Condenamos las políticas desestabilizadoras con las que Estados Unidos ha contribuido a la crisis, especialmente la expansión de la OTAN hacia el este”.

La concejala de Nueva York Kristin Richardson Jordan (demócrata de Harlem) lo expresó mejor en una declaración que fue puesta en la picota por los principales medios de comunicación cuando se atrevió a decir:

“Estados Unidos y la Unión Europea conocían las consecuencias de provocar a Rusia con la expansión de la OTAN y procedieron de todos modos porque ellos no están sufriendo; el pueblo ucraniano y ruso está sufriendo. Debemos oponernos a todas las guerras en las que los pobres y los trabajadores luchan y mueren por los ricos”.

Esto es válido tanto para Putin como para Biden. Debemos oponernos y condenar la invasión rusa de Ucrania. Como declaró el Sindicato de Brigadas de Bomberos del Reino Unido: “Pedimos un alto el fuego inmediato y que todas las fuerzas armadas rusas se retiren inmediatamente de Ucrania. … Esta guerra es también un conflicto entre Rusia y la OTAN provocado por la expansión de la OTAN en Europa central y oriental. Nos oponemos a esta expansión y a cualquier intervención de las fuerzas de la OTAN en este conflicto.

– ¡Tropas rusas fuera de Ucrania!

– ¡Desmantelamiento de la OTAN!

– ¡No a las sanciones contra Rusia!

– ¡Ni Putin, ni Biden, ni ninguno de los belicistas!

– Miles de millones de dólares para el empleo, la educación y la sanidad, no para la guerra.

%d bloggers like this: