La XIII Convención Nacional de Socialist Organizer (Estados Unidos)

Presentación

Por Alan Benjamin

La XIII Convención Nacional de Socialist Organizer, sección estadounidense de la IV Internacional, comenzó el 18 de julio de 2014, diez días después del inicio de los bombardeos intensos perpetrados por el Estado de Israel contra el pueblo palestino en Gaza. Esta situación, marcada por la resistencia del pueblo palestino en todos los territorios de los que fue expulsado, marcó de entrada la convención del Socialist Organizer.

La sesión de apertura del congreso estuvo consagrada a momento crucial de la situación mundial. A la vez momento crucial de la situación mundial pero también de la situación interna en los Estados Unidos en la medida en que, como es bien sabido, el ejército israelí se beneficia de los equipamientos mas sofisticados y de una financiación casi ilimitada por parte de la administración estadounidense.

De hecho, la agresión israelí contra Gaza, la resistencia del pueblo palestino, la solidaridad manifestada en el mundo entero, incluido en los Estados Unidos, han agudizado la crisis interna en los Estados Unidos, en particular las contradicciones entre la política del gobierno de Netanyahu en Israel y la manera en la que el imperialismo estadounidense concebía la defensa de sus propios intereses. Así, poco tiempo después de iniciarse los bombardeos de Gaza, el Primer Ministro Israelí, Benjamin Netanyahu, declaraba:

Ninguna situación ni ningún acuerdo nos harán renunciar al control de la seguridad del territorio situado al oeste del río Jordán.”

Netanyahu también calificó al Secretario de Estado de los Estados Unidos John Kerry, de “ingenuo” por insistir en que Israel debería reafirmar su compromiso con el proceso de paz auspiciado por el gobierno de los Estados Unidos en Oslo hace veinte años.

John Kerry, expresando las preocupaciones del imperialismo estadounidense de que cuanto más continuase la masacre de Israel en Gaza, más aumentaría el peligro de que las reacciones frente a ella no pudieran ser contenidas, especialmente en Oriente Medio, había estado intentando desesperadamente – y sin éxito- conseguir una tregua duradera basada en los acuerdos de Oslo. La máscara había caído. La llamada solución de los “dos Estados” impuesta por el imperialismo en Oslo quedaba a la vista de todos: el único “Estado Palestino” aceptable para el Estado de Israel era el campo de concentración al aire libre que supone la franja de Gaza.

El día anterior al inicio de la convención de Socialist Organizer, el Congreso de los Estados Unidos, sin debate alguno, aprobaba una ayuda militar adicional a Israel por valor de 225 millones de dólares para continuar la matanza. El gobierno estadounidense suministra anualmente 3.100 millones de dólares de ayuda militar a Israel.

Por unanimidad (100 a 0), el Senado de los Estados Unidos decidió apoyar el ataque Israelí contra Gaza y suministrar la ayuda militar adicional para Israel. Entre quienes votaron «sí» se incluían los senadores del Partido Demócrata Elizabeth Warren, Bernie Sanders, Sherrod Brown, y Al Franken, todos los cuales reciben un fuerte apoyo de los activistas pacifistas y del movimiento sindical.

A la vista de las movilizaciones prolongadas y crecientes del pueblo Palestino en los Territorios anexionados en 1948, en Cisjordania, en Gaza y a lo largo y ancho de la Diaspora Palestina contra la intensificación de los intentos de Israel de aniquilar a su movimiento nacional e incluso acabar con su propia existencia como pueblo, Socialist Organizer ha aprobado dar prioridad política absoluta al trabajo de promover un frente unido y una campaña de masas, los más amplios que sean posibles, – especialmente en relación con el movimiento sindical y el movimiento antiguerra – para exigir el final inmediato e incondicional de los bombardeos israelíes, el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo de Gaza, y el fin de la ayuda militar de los Estados Unidos A Israel.

En relación con la campaña de masas, cada día que pasaba, las acciones contra los bombardeos israelíes y el bloqueo han ido creciendo en participación, pues cada vez un número mayor de trabajadores y jóvenes, al ser testigos del horror de Gaza, se muestran más y más críticos con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos a Israel – lo que supone una situación totalmente nueva en los Estados Unidos, donde el apoyo popular al Estado de Israel había sido hasta ahora prácticamente ilimitado.

Ante una reunión de 75.000 personas en Washington D.C., el 2 de agosto, Carol Gay, presidente del Consejo de los Sindicatos Industriales del Estado de New Jersey, y miembro del Comité Director de Labor Fightback Network (LFN, Red de Respuesta Obrera), expresaba el sentimiento que se va extendiendo cada vez más por el país, declarando:

“Como trabajadores, estamos aquí para expresar nuestra solidaridad con TODOS los Palestinos: los de Gaza, los de Cisjordania, y con los refugiados Palestinos distribuidos por todo el mundo. Estamos aquí para denunciar el apoyo incondicional del gobierno de los Estados Unidos a Israel. Este apoyo ciego e irreflexivo a Israel es inmoral e ilegal.

Estos ataques sistemáticos constituyen no sólo un castigo colectivo, sino que forman parte claramente de un plan de limpieza étnica (…) Estamos aquí para exigir que Obama, John Kerry, y el Congreso obliguen a Israel a parar el bombardeo, poner fin al bloqueo de Gaza, parar la expansión de los asentamientos, y poner fin a la ocupación. ¡Todo esto de forma inmediata!

¿Tienen los Estados Unidos poder para hacer esto? Sí. Parando toda ayuda a Israel, acabando con el flujo de miles de millones de dólares de nuestros impuestos para financiar la ocupación. Por eso decimos: Ni un centavo, ni un dólar. ¡Nos negamos a pagar los crímenes de Israel!”.

Por su parte, U.S. Labor Against the War (USLAW, la coalición nacional de sindicatos y activistas sindicales contra la guerra) difundió el 12 de Agosto una declaración titulada “El castigo colectivo es un crimen de guerra, no un camino hacia la paz” en la cual llama a acabar con los bombardeos y ataques israelíes contra Gaza, al levantamiento del bloqueo Israelí/Egipcio de Gaza, y a poner fin a toda ayuda militar de los Estados Unidos a Israel.

Este llamamiento de USLAW no tiene precedentes dentro del movimiento sindical de los Estados Unidos, que ha estado ligado durante años al lobby israelí a través de la dirección nacional de la AFL-CIO y su “comité obrero judío”. Poco después de hacerse público, numerosos sindicatos locales e instancias sindicales empezaron a aprobar resoluciones de apoyo a las reivindicaciones presentadas por USLAW.

Citemos concretamente el consejo central de los sindicatos del condado de Alameda, en California, afirmando que es responsabilidad “de la solidaridad de la clase obrera internacional abrir una vía por la paz”, y que por esta razón, “el genocidio sufrido por el pueblo judío no autoriza al Estado israelí a perpetrar estas enormes violaciones de los derechos del hombre y a hacerse con la propiedad, a destruir las casas, las granjas, a continuar con una colonización ilegal y a imponer unas condiciones comparables al régimen del Apartheid al pueblo palestino o asediar Gaza”.

El 25 de agosto, se adoptó en la reunión de delegados del consejo central del trabajo de la AFL-CIO de San Francisco una resolución afirmando “su fuerte oposición a los bombardeos y a los ataques contra Gaza” y se concluyo con un llamamiento a “terminar con el bloqueo que aprisiona a 1 900 000 personas”. Esta claro que estas contradicciones que se expresan en el movimiento obrero son de una gran importancia. Abren una nueva vía que liga la cuestión de la independencia de clase con la de la posición independiente en el apoyo al pueblo palestino. El congreso de Socialist Organizer a cumplido su papel tomando las disposiciones que han permitido, por primera vez en la historia del movimiento obrero estadounidense, introducir tales distinciones sobre la cuestión palestina. Esto ha sido posible porque hemos decidido, como organización, poner en el centro el combate de frente único por la defensa del pueblo palestino en el seno mismo del movimiento obrero. La puesta en marcha de esta orientación política ligada a las participaciones en las manifestaciones de masa se combina, en lo que nos concierne, con la necesidad de hacer conocer públicamente las posiciones de la IV Internacional. Por este motivo, el congreso ha decidido igualmente, organizar reuniones públicas de estudio y difundir panfletos, especialmente entre la juventud, para dar a conocer públicamente las posiciones históricas de la IV Internacional sobre Palestina – particularmente su llamamiento a una Palestina laica y democrática, que abarque todo el territorio de la Palestina histórica de antes de 1948, donde los habitantes de todas las religiones y grupos étnicos puedan participar como ciudadanos sobre la base de la igualdad, y no de la exclusión, reconociendo el derecho al retorno para todos los Palestinos expulsados de la Palestina histórica por los sionistas cuando se apoderaron de la tierra de Palestina.

Una declaración reciente de Socialist Organizer explica que la llamada solución de los “dos Estados” adoptada por los dirigentes palestinos durante los últimos veinte años ha conducido a la situación concreta que sufre el pueblo palestino hoy, “con un Estado Israelí en régimen de Apartheid junto al cual sólo puede existir un estado palestino mutilado o tipo “Bantustán”, privado de todo sentido de soberanía y dignidad nacionales. Esta es una situación en la que Israel se reserva el derecho de continuar expandiendo su ocupación de tierras en todo el territorio palestino, mientras que Gaza y Cisjordania –nominalmente entidades soberanas– se han convertido en verdaderas prisiones al aire libre.”

El levantamiento de la juventud negra tras el crimen policial de Ferguson, en Misuri

Otro evento mayor que ha sacudido la situación política de los Estados Unidos a la vez que se desarrollaba el congreso de Socialist Organizer ha sido el levantamiento de la juventud negra en más de 50 ciudades a todo lo largo de los Estados Unidos en protesta por la muerte del joven de 18 años Michael Brown, en Ferguson, Misuri, a manos de un oficial de policía de raza blanca.

Ferguson no es muy diferente de otras ciudades predominantemente negras de los Estados Unidos, donde más de 300 jóvenes negros mueren cada año a manos de agentes de policía blancos, guardias de seguridad o vigilantes autodesignados (como George Zimmerman, el hombre que asesinó al joven negro Trayvon Martin en Sanford, Florida, y que fue absuelto después). La Malcolm X Grassroots Organization habla de una campaña de “limpieza étnica” orquestada por la clase dirigente contra la juventud negra de los Estados Unidos, donde las crecientes ejecuciones policiales de jóvenes negros desarmados no sufre castigo alguno mientras millones de jóvenes negros son encerrados en la industria nacional que más rápidamente crece: el complejo penitenciario-industrial, conocido también como el nuevo Jim Crow[1].

La inmensa ira expresada diariamente en las calles de Ferguson se ha dirigido no sólo contra la ejecución policial de Michael Brown; en los últimos días se ha dirigido también contra las autoridades locales y estatales por no haber detenido a Darren Wilson, el policía blanco que mató a Brown. Por el contrario, Wilson ha sido pasado a una situación de permiso con sueldo, mientras que el fiscal del condado de San Luis asignado al caso, Robert McCullouch, ha alabado a la policía de Ferguson por su “profesionalidad” continua, dando a entender que otra injusticia como la del caso Trayvon Martin está en camino.

Una declaración del Labor Fightback Network (LFN) describe la situación en estos términos:

“Tras el asesinato, los habitantes de Ferguson, que protestaban por medio de marchas pacíficas, han sido brutalmente reprimidos por la policía, utilizando gases lacrimógenos, bombas flash y granadas de aturdimiento, mientras que tiradores de élite se apostaban sobre camiones blindados y se desplegaban policías locales y estatales, con uniformes paramilitares y equipados con balas de caucho y fusiles de asalto AR-15, así como perros policías.

En una palabra, Ferguson ha sido puesto en estado de sitio, en manos de fuerza militar-policiales situadas fuera de todo control. La libertad de expresión ha sido aplastada, y los manifestantes pacíficos han sentido la necesidad de colocarse “manos en alto” ante individuos que les apuntaban con sus armas… ¿Lo que ha sucedido ha desencadenado disturbios? Inevitablemente. Éstos han estallado a causa de la profunda frustración y exasperación desencadenadas por lo que hemos descrito antes”

El comunicado de la LFN concluía con un llamamiento a la acción:

“No podemos contentarnos con la condena del agente que ha asesinado a Brown, como hemos comprobado en el caso de Trayvon Martin. El movimiento obrero debe hacer suya la lucha de la población de Ferguson por la justicia, empezando por la detención y encarcelamiento de Wilson. Por eso, apelamos al movimiento obrero y al movimiento de derechos civiles para que tomen la iniciativa de una “marcha en Ferguson”, llamando a todos nuestros hermanos y hermanas de las ciudades de la región –San Luis y Chicago– a unirse en masa a este combate.”

El asesinato Michael Brown por la policía, al igual que anteriores crímenes sin castigo, como los de Trayvon Martin y cientos de otros cada año, todos ellos perpetrados con la complicidad de los partidos Demócrata y Republicano y su sistema institucional común, han colocado de nuevo en la agenda política la lucha por un Partido Negro independiente, vinculada a la lucha por un Labor Party.

Una expresión de este esfuerzo por avanzar en la lucha por una política negra independiente tras el asesinato de Michael Brown es un documento para el debate difundido por la Black Left Unity Network (Red de Unidad de la Izquierda Negra) con el título: “La rebelión de Ferguson: ¿Por qué reconstruir el Movimiento Nacional de Liberación Negro?” Ese documento explica, entre otras cosas: “La financiación del Departamento de Seguridad Interior[2] de los Estados Unidos ha entregado a los departamentos de policía ¡más de 75.000 millones de dólares en equipos militares! El Pentágono habitualmente entrega cientos de millones de dólares de armas militares usadas a la policía de Condado de San Luis. Esta militarización de la policía forma parte de la estrategia global del imperio estadounidense y es, llevada a cabo por el Pentágono, que representa el más alto nivel de mando del complejo militar-industrial de los Estados Unidos. Desde hace décadas, la ayuda militar gubernamental de 3.000 millones de dólares a Israel ha mostrado los lazos que existen entre el imperialismo estadounidense y el Estado colonial de Israel y explica porqué los militares israelíes han entrenado a más de 9000 policías de los Estados Unidos a nivel federal, estatal y municipal… Con respecto a la muerte a manos de la policía de nuestro hermano Michael Brown, de 18 años, las exigencias inmediatas (encarcelamiento del policía que lo mató, retirada de la policía militarizada de Ferguson, destitución del jefe de policía y de todas las autoridades que han defendido el asesinato de Michael Brown) deben relacionarse con las reivindicaciones nacionales de un pueblo oprimido que está siendo atacado, citando el asesinato de Brown como parte de una dinámica de represión y ocupación apoyada por el Estado… El grito de las masas negras en exigencia de justicia, expresado y popularizado por la rebelión de Ferguson, Misuri, y a todo lo largo de los Estados Unidos es un grito por el cambio y por la capacidad de conseguir transformaciones fundamentales y profundas. No es un llamamiento a una democracia que ha fracasado, incluso bajo el mando de un presidente negro que ha intentado utilizar vergonzosamente su posición como presidente de los Estado Unidos para convencer al pueblo negro de que el sistema de opresión nacional se ha acabado y de que ahora vivimos en una sociedad democrática post-racial en la que los problemas del pueblo negro se deben fundamentalmente a los errores y fallos individuales y no al sistema de opresión nacional en tanto que estructura e infraestructura del sistema capitalista… Ha llegado el momento de reconstruir organizaciones de trabajadores negros. La Dodge Revolutionary Union Movement y la League of Revolutionary Black Workers[3] se inspiraron en las rebeliones de 1967 de Detroit que llevaron la lucha contra la opresión nacional racista a la industria del automóvil y a otras industrias, orientando así al movimiento de liberación negro a llevar su lucha dentro del movimiento obrero y en el centro de la producción capitalista. Estas formas de organización obrera negra deben ser reconstruidas para ayudar a formar la conciencia de la clase trabajadora negra y de la clase obrera en general y para movilizar sus fuerzas contra el sistema de opresión nacional contra los negros y del capitalismo global de los Estados Unidos… Las fuerzas del capitalismo estadounidense y el Estado imperialista saben perfectamente que la resistencia nacional de las masas negras sería un catalizador para la resistencia general de todo el pueblo oprimido y de sectores de la clase trabajadora de los Estados Unidos en general. Ferguson está mostrando este potencial… Este nuevo periodo exige poner el foco en el desarrollo de un programa nacional de acción para la liberación negra. La Black Left Unity Network ha llamado a celebrar una Asamblea Nacional por la Liberación Negra así como a abrir una discusión nacional y a redactar un proyecto de Manifiesto para desarrollar un programa nacional que debe ser ratificado por la asamblea nacional”.

Por su parte, Socialist Organizer reafirmó durante su XIII Convención Nacional su posición sobre la cuestión negra en una resolución que decía, entre otras cosas:

“Es evidente que, en los Estados Unidos la lucha de clases integra una dimensión muy específica que incluye la cuestión de la opresión nacional (…) Los negros fueron una de las partes componentes de la constitución de la nación americana, pero al mismo tiempo fueron excluidos permanentemente por las clases gobernantes de la integración en su propia nación. La historia de la esclavitud, la guerra civil de los Estados Unidos, la Reconstrucción, las leyes racistas de Jim Crow, etc., dan a la lucha de los negros una especificidad dentro de la lucha de clases que no puede ser equiparada directamente con cualquier otro grupo oprimido de los Estados Unidos. Apoyamos el derecho de los negros a la autodeterminación y al nacionalismo negro, aunque no defendemos la separación territorial. Para profundizar su lucha de liberación rompiendo con el Partido Demócrata, y para permitir forjar su unidad de iguales con los trabajadores de otras nacionalidades, apoyamos la construcción de un Partido Negro independiente, que desde S.O. concebimos como ligado a la lucha por un Labor Party basado en los sindicatos. Estamos dispuestos a buscar todos los caminos para promover la unidad de un Partido Negro con (y potencialmente dentro de) un Labor Party”.

Gaza y Ferguson constituyen dos aspectos fundamentales de la situación actual, una situación que fue analizada con más detalle en el informe y en la resolución política aprobados por los delegados de la convención de Socialist Organizer. Las páginas siguientes incluyen extractos de ambos documentos.

— Alan Benjamin

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Notas

[1] Jim Crow : nombre dado a la legislación segregacionista en los Estados del Sur.

[2] Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos: creado por George Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

[3] Dodge Revolutionary Union Movement, League of Revolutionary Black Workers: dos organizaciones de trabajadores negros constituidas en la industria del automóvil a finales de los años 1960.

 

 

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