El Organizador

Afganistán: la juventud, principal víctima de la guerra

By adm0

La juventud constituye la mayoría de la población en Afganistán. Los jóvenes han nacido y crecido en la guerra, siguen padeciendo la miseria y las terribles consecuencias de la guerra en Afganistán. Los diferentes regímenes que se han sucedido durante los tres últimos decenios nunca han invertido nada en la juventud para ofrecerle, así como al país, un futuro próspero. Desde el comienzo de la ocupación en 2001, ha habido guerras internas y externas y había muchas esperanzas basadas en las promesas de los Estados Unidos/OTAN y del régimen fantoche de “instauración de la democracia”, “vuelta a la paz”, recuperación del desarrollo y la reconstrucción.

Pero muy pronto el pueblo perdió sus ilusiones y comprendió lo que significaban la intervención, la ocupación, la “paz y la democracia” imperialistas. Todos los estudios realizados por las agencias del imperialismo muestran que la inmensa mayoría de los ciudadanos afganos está descontenta y rechazan la presencia y la misión de las tropas USA/OTAN en Afganistán. El pueblo afgano vive el período más trágico de su existencia que ni siquiera es comparable a la época de los talibanes. El pueblo afgano está harto de escuchar los absurdos eslóganes sobre la democracia, la paz, los derechos de la mujer, los derechos humanos, el desarrollo, etc., lanzados por el imperialismo y propagados por los medios de comunicación imperialistas.

El desarrollo de cualquier nación se basa en la inversión en la juventud. Pero en Afganistán lo que vemos son medidas sistemáticas contra la juventud y su futuro. Se nos utiliza a los jóvene para garantizar los intereses de la mafia en el poder apoyada por los Estados Unidos/OTAN. Los jóvenes se ven obligados a enrolarse en el ejército, la policía y las compañías de seguridad privadas. Sólo en el año escolar 2011, 130.000 estudiantes de bachiller se han presentado a los exámenes para entrar en la universidad. Pero como no hay plazas en las universidades, ni planificación de los estudios,y por la irresponsabilidad del régimen de Kabul apoyado por los Estados Unidos/OTAN, sólo 50.000 han podido continuar sus estudios en la enseñanza superior y con múltiples dificultades, como la falta de alojamiento estudiantil, comedores Universitarios y material docente.

Según la Constitución Nacional de Afganistán, la enseñanza es gratuita desde la escuela elemental hasta el nivel de licenciatura para todos los ciudadanos. Pero sólo en este año 80.000 jóvenes y estudiantes se han visto privados de enseñanza. La crisis de la enseñanza en Afganistán no se debe a la falta de recursos ni de financiación, sino que resulta de los gigantescos niveles de corrupción y de incompetencia imperantes. Enormes sumas de dinero supuestamente asignadas a la ayuda a Afganistán se emplean en una guerra estúpida, proyectos utópicos, servicios de lujo y medidas de seguridad. El coste de un solo día de guerra en Afganistán podría garantizar cuatro años de estudios superiores a los jóvenes afganos. Tanto los Estados Unidos/OTAN como la ONU y sus socios locales se entregan a la corrupción y al robo. Para ellos, la guerra de Afganistán es una ocasión única de hacer negocios y obtener beneficios.

El problema no sólo se da al nivel de los estudiantes privados de enseñanza superior, sino que afecta también a los estudiantes que han conseguido proseguir sus estudios en las universidades públicas. La mayoría de los estudiantes, en lugar de la carrera que habían elegido como primera, segunda, tercera o cuarta opción, se ven obligados a cursar los estudios que el gobierno decide por ellos. Los métodos de enseñanza y el contenido de los cursos así como los programas están absolutamente obsoletos y nada tienen que ver con el sistema educativo ni con las exigencias de nuestra época.

Además, cientos de miles de jóvenes que ya han obtenido titulaciones pasan de un empleo a otro. A causa de los problemas de empleo y de las dificultades económicas que atraviesan desde hace años, la mayoría de los jóvenes sufren problemas psicológicos. Incluso en la policía y el ejército, cientos de miles de jóvenes se drogan y pasan a ser dependientes del opio o de los narcóticos. Así, como consecuencia de la imposibilidad de vivir, los jóvenes se ven obligados a abandonar el país. La mayoría de ellos optan por Irán o Pakistán. Ambos países vecinos tratan a los trabajadores afganos de forma discriminatoria. Se reservan los trabajos más penosos, precarios y mal pagados a los jóvenes y trabajadores afganos. En algunos casos, los patronos se niegan a pagarles el salario diario, mensual o anual y, si se quejan, les amenazan con denunciarlos a la policía puesto que han entrado en el país “ilegalmente”.

Algunos jóvenes son incitados a unirse a las filas del “Ejército Nacional y de la Policía Nacional” donde, tras un corto período de formación, son enviados al frente y a veces los matan. Luchar en el ejército o en la policía sin motivación, en una situación difícil, con equipamiento insuficiente y sin compensaciones adecuadas, hace que muchos se fuguen de los centros de la policía o del ejército. Según los asesores de la OTAN, todos los años entre el 20% y el 30% de los reclutas se fugan del ejército y de la policía en Afganistán.

Ahora, los pueblos de los Estados Unidos, Europa y Afganistán se dan perfecta cuenta de que se despilfarra el dinero de sus impuestos y ven que no hay signo alguno de desarrollo ni en el ámbito militar, ni en la enseñanza, la sanidad o la reconstrucción en Afganistán. Los Estados Unidos/OTAN y el régimen fantoche de Karzai comprenden que hay un potencial revolucionario en la juventud y los estudiantes de Afganistán.

En 2008, en un discurso ante los nuevos licenciados de la Universidad de Kabul, Karzai les dijo que había que evitar los estudios políticos y evitar meterse en política ya que eso era peligroso para su futuro y para sus estudios. Pero los estudiantes y los jóvenes de Afganistán se levantan con valentía para desenmascarar la presencia criminal de las fuerzas de los Estados Unidos/OTAN y del régimen fantoche que sacrifican a la juventud y a toda la nación afgana por sus viles intereses económicos y estratégicos. Los estudiantes de las universidades de Kabul, Mazar, Herat y Jalalabad así como otros jóvenes y ciudadanos organizan regularmente manifestaciones contra los Estados Unidos/OTAN y exigen la retirada de las fuerzas de Afganistán, se suman a la Resistencia contra la ocupación y celebran mítines de protesta ante el Palacio presidencial de Kabul para obtener el derecho a la enseñanza, la sanidad, el empleo y la libertad del combate político.

Radicales de Izquierda de Afganistán

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